Despunta el alba, las calles vacías, el aire fresco y el rumor de la ciudad en sordina cuando encamino mis pasos al rincón donde duermes apaciblemente esperando mi llegada. Nos espera el asfalto.
Como siempre al verte se dibuja una sonrisa en mi cara, es la satisfacción de saberte mía, intrínseca e íntimamente mía.
Me acerco a ti y reviso tu estado, se que estás bien atendida y cuidada y que lo poco que me pides lo tienes pues no es nada comparado con lo que me das.
Casi con lujuria te acaricio con la gamuza haciéndote relucir, tus negros muy negros, tus cromados rabiosamente brillantes. Fuera el cepo que te aprisiona, contacto y al momento tu voz potente y libre resuena en el recinto comenzando tu canción. Subo a tu grupa, te enderezo y quito tu pata, ya estás en posición, me acomodo, aprieto el embrague, primera, despacio por la traicionera rampa hasta alcanzar la calle, breve maniobra y comenzamos a rodar.
Elegante, insolente, indolente, provocativa, poderosa, feroz, fiel y mía, eres mía. Te miran, te admiran y no puedo reprimir esa sensación de vanidad al saberte contemplada. Comenzamos nuestro viaje solos tu y yo. En nuestros diálogos solo se oye tu voz ronca y potente, yo te contesto desde mi mente y mi corazón. Habrá quien no lo entienda, quien lo considere una estupidez, quien me considere un loco por hablarte, un iluso por quererte, un absurdo por comprenderte, ellos, los que no te sienten, no podrán compartir jamás nuestra relación, ¿Cómo se puede explicar a quien observa la vida tras un muro de metal y vidrio, respirando aire enrarecido, que eres parte del viento?
Me has enseñado a vivir de otra forma, a olvidar el tiempo, a ser de otra manera, por ti y contigo he aprendido a compartir con otros locos nuestros momentos, a apreciar la soledad y a valorar la compañía, he cambiado mi escala de valores y aquello que antes me era imprescindible ahora lo rechazo por atarme, orgulloso de ti levanto mi cabeza y lanzo mi desafío a los encarcelados, yo soy libre, me haces sentir libre, soy diferente y me ayudas a serlo, formo parte de una cofradía selecta, criticada en público y envidiada en la intimidad.
Cuando navegamos solos me haces sentir caballero andante, dispuesto a cualquier aventura, aceptando cualquier desafío pues se que cuento con tu nobleza. Si vamos con nuestros hermanos soy manada y digo manada que no rebaño, ellos, los enlatados, ellos son el rebaño, rebaño de ovejas encarriladas lamiendo el trasero de la que va delante, nosotros somos como esa manada de elefantes que hacen temblar el suelo a su paso, imponentes, orgullosos, indomables, seguros de si mismos, sabiendo que con su sola presencia acallan a quienes no se atreven a sentirse libres.
Libre, libres, libertad… palabras que antes me sonaban huecas y que has sabido llenar de sentido haciéndolas mías. Contigo he recorrido páramos y riberas, montes y campos, he bordeado los mares y cruzado ríos. Me has llevado a través del frío, de la lluvia, de la noche y el día, contigo he contemplado la luna y he visto el sol.
Tu
Mi amiga
Mi moto